lunes, 27 de septiembre de 2010

Jacomina Kistemaker


Jacomina Kistemaker con sus cuencos y armónicos, nos lleva a un estado de relajación y paz, vibración que se amplía con las imágenes de la luz del sol, que danzando nos lleva a viajar a través del Espectro por el puente del Arco Iris.
Estas imágenes estan dentro de la luz blanca, esa luz que a todos nos envuelve, sin distinción de raza ni fronteras, no hay manipulación, es real, solo es otra forma de mirar.
Reseña copiada de SolartPilar, a la que agradezco desde aquí por sus videos y mágicas palabras.
Un Abrazo Pilar.
Cuencos tibetanos, gongs y crótalos, además de su propia voz, son los instrumentos que utiliza la terapeuta Jacomina Kistemaker para aliviar diversas dolencias e impulsar el desarrollo espiritual. La clave de la eficacia de esta terapia reside en el efecto de las ondas vibratorias sobre nuestro cuerpo y nuestra mente. Cualquiera puede utilizarlos. Sólo hay que saber cómo.

Una amplia sala acristalada que ofrece una espectacular panorámica del océano y de la costa de las Rías Bajas es el corazón del Centro Punta de Couso, hogar de la psicóloga holandesa Jacomina Kistemaker. En este paradisíaco enclave Jacomina investiga, enseña y ejerce como terapeuta de sonido desde 1995.
¿Cómo llegó a especializarse en la terapia de sonido?
Me introduje en este campo en la década de 1980 realizando varios cursos en Holanda, Italia y Alemania. Ya había trabajado con la voz con el método del Roy Hart Theatre y había experimentado la fuerza y la profundidad de los cuencos tibetanos en meditaciones y masajes de sonido. Volví a encontrarme con los cuencos en un largo viaje que hice por EE.UU. en 1990, pero no empecé a trabajar con ellos seriamente hasta que me establecí en Galicia en 1991. Además, Jacomina ha ampliado su formación con disciplinas como PNL, Focusing (MÁS ALLA, 213), Coescucha y Diálogo de Voces.

PSICOLOGÍA Y ESPIRITUALIDAD
¿Por qué eligió el sonido como herramienta?
Investigando conmigo misma y con mis amigas comprobé que el sonido toca la esencia de nuestro ser, la materia prima de la creación. Sentí que trabajar con sonido es entrar en tierra sagrada, lo que permite unir psicología y espiritualidad. Me di cuenta del potencial que tienen los cuencos al actuar sobre distintos niveles del ser humano. Además, suponen una invitación continua a estar presente en todo lo que haces, piensas y sientes, a vivir la vida de la manera más consciente posible y a generar paz.

¿Cómo actúa el sonido?
Por una parte, las vibraciones penetran en nuestros cuerpos físico, emocional y energético y deshacen los bloqueos para que la energía vital pueda fluir libremente, lo cual supone la base de toda sanación. Las ondas de los tonos armónicos ayudan también a equilibrar nuestro organismo. Los cuencos emiten además unas vibraciones similares a las de las ondas alfa del cerebro, ligadas a los estados de meditación y relajación profunda, como cuando estamos a punto de dormirnos. Su sonido nos induce este estado, que nos permite, por ejemplo, analizar los problemas con más serenidad y claridad.

DESBLOQUEO ENERGÉTICO
¿Para qué está indicada la terapia de sonido?
Para todos los trastornos relacionados con el estrés: insomnio, hipertensión, problemas digestivos, contracturas musculares, fibromialgia, etc. Además, estimula los sistemas endocrino e inmunitario, por lo que supone un buen complemento para cualquier tratamiento médico. El sonido elimina los bloqueos emocionales y genera un estado de bienestar que puede ser de gran ayuda para personas con discapacidades, trastornos psíquicos o Alzheimer, estimula la creatividad y la claridad de pensamiento y sitúa a las personas en la misma onda, lo cual facilita la comunicación en caso de conflicto. Por último, ayuda a contactar con los niveles más profundos del ser y propicia la entrada en otros estados de conciencia. Abre así la puerta a experiencias espirituales y puede servir de acompañamiento en procesos en los que nos encontramos en los límites de la vida, como el nacimiento, el coma y la muerte.

¿Qué tipo de actividades desarrolla en su centro?
Además de consultas individuales o en grupo, conciertos –en ocasiones, por una causa como la paz– y limpieza energética de lugares, organizo talleres de sonido y crecimiento personal para personas que buscan técnicas de autoayuda para manejar el estrés y solucionar problemas físicos o emocionales. A ellos acuden cada vez más profesionales que quieren aplicar en su trabajo las técnicas que enseño. Por eso imparto también formación específica para especialistas con experiencia amplia en sus respectivas áreas. –¿A qué tipo de profesionales están dirigidos estos cursos? –A profesiones muy variadas: psicólogos, médicos, enfermeras, odontólogos, masajistas, terapeutas de niños con discapacidades, profesores de yoga, músicos, consejeros de empresas... Durante los cursos investigamos juntos nuevas aplicaciones e ideas, porque los alumnos constituyen también una gran fuente de inspiración para mí. Punta de Couso es durante el verano un lugar de encuentro e intercambio de experiencias entre los participantes en los talleres. Durante el resto del año Jacomina viaja por toda España.

CUENCOS, GONGS Y TINGSHAS
Además de su propia voz, Jacomina Kistemaker utiliza varios instrumentos:
• Cuencos tibetanos procedentes de la zona del Himalaya. Algunos están fabricados de manera tradicional, con una aleación de siete metales. “Cada cuenco tiene su propio sonido y su aplicación según su forma, su carácter y su tamaño –explica Jacomina–. Al final lo que cuenta es la vibración, su sonido y su energía.”

• Gongs chinos fabricados en la zona de Huang. “Empleo dos tipos: los Tam-Tam, que se usan en los templos para limpiar espacios e introducir a los monjes en distintos estados de conciencia, y los Feng, que representan la voz del guerrero en el teatro chino y que sirven para limpiar campos energéticos.” En su centro tiene, además, un gong más grande, procedente de Java (Indonesia).

• Tingshas o crótalos. “Sirven para tratar problemas más puntuales. Los hay de muchas calidades. Los míos están hechos con restos de cuencos rotos”, concluye.
Reseña copiada de www.masalladelaciencia.es

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